José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno de España (2004-2011)

José Luis Rodríguez Zapatero

Presidente (2004-2011)

Gobierno de España

José Luis Rodríguez Zapatero fue presidente del gobierno de España entre 2004 y 2011. Las principales acciones de Zapatero en el gobierno se centraron en la creación y ampliación de los derechos cívicos y sociales; el cese de la actividad terrorista de ETA; la creación e impulso de la Alianza de Civilizaciones como una iniciativa de la ONU y la lucha contra la crisis financiera y económica a partir de 2008.

P: De las medidas que se impulsaron durante su mandato ¿Cuáles cree que influyeron de forma más importante en la reputación de España?

R: Como se recordará, al comienzo mismo de la Legislatura de 2004 tuvo una notable repercusión la retirada de las tropas españolas de Irak, que acordamos en cumplimiento de un compromiso electoral y de acuerdo con la voluntad muy mayoritaria de la sociedad de mi país. De ese modo, y en unas circunstancias ciertamente extraordinarias, España reafirmaba su condición inequívoca de nación favorable a la legalidad internacional y a la paz, en el marco de Naciones Unidas.

En ese mismo marco, se inscribe la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones, impulsada bajo la convicción de que el terrorismo fundamentalista religioso debe ser combatido, además de por los medios convencionales, mediante medidas que alienten el respeto y el reconocimiento entre culturas y civilizaciones distintas, entre los jóvenes, en la educación y en la cultura, en las relaciones internacionales, con la contribución positiva a la convivencia de las propias confesiones religiosas,…esto es, el conjunto de acciones que ha ido desarrollando la Alianza.

Creo, asimismo, que durante nuestro mandato contribuimos a la reputación de España con el avance sin precedentes que se produjo en la cooperación española, particularmente, aunque no solo, con su proyección en América Latina. Fue un esfuerzo muy considerable, desarrollado en ámbitos muy diversos, no solo en la lucha contra la pobreza, también en relación con la educación, la institucionalidad, la igualdad de género, el desarrollo sostenible… Un esfuerzo que ha dejado una huella estructural bien visible en algunos campos, como por ejemplo el Fondo del Agua, que ya ha movilizado más de 1.200 millones de euros para poner en marcha programas y proyectos en nada menos que 19 países socios de la región. Eso es reputación española, reputación en el mejor sentido posible.

Y permítame que incluya por último algunas iniciativas internas que también creo que contribuyeron a mejorar nuestra imagen en el exterior, como las adoptadas en materia de derechos (la Ley integral contra la violencia de género, la de Igualdad efectiva entre mujeres y hombres, la que reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo…), reflejando la imagen de un país avanzado que valora la buena convivencia fundamentada en el respeto a la libertad y a la diversidad.

P: ¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta hoy España en materia de reputación?

R: España es un país rico y diverso en su ser interno y también en su proyección al exterior, por su triple condición de nación europea, latinoamericana y mediterránea abierta al mundo árabe. Y porque posee una cultura y una lengua muy vigorosas. Todo ello nos permite ser un país activamente comprometido, en el nuevo orden global, con la paz y la seguridad, con el diálogo para prevenir conflictos y con los Objetivos del desarrollo sostenible, y como tal reconocido e influyente en la comunidad internacional. Por tanto, ahí sigo cifrando, bajo unos u otros gobiernos, el presente y el futuro de nuestra reputación.

Más en concreto, eso significa, por ejemplo, en nuestro papel como miembros de la Unión, trabajar siempre del lado de los que quieren profundizar en ella y contribuir a que pueda afrontar sus mayores desafíos como el de abordar los problemas migratorios; en nuestra vocación latinoamericana, acompañar respetuosamente los procesos de integración regional y acudir al llamamiento para apoyar los procesos de paz, como el de Colombia, o de diálogo, como el de Venezuela; en nuestra dimensión mediterránea y en relación con el mundo árabe, defender la convivencia entre culturas y religiones y abogar sin descanso por la solución pacifica de los conflictos.

Y, de nuevo, nuestra reputación va a depender también de que hagamos bien los deberes en casa, de que sepamos abordar el reto de reforzar la cohesión social, democrática y territorial en nuestro país, en este período complejo, de incertidumbres, que estamos viviendo y compartimos con nuestros socios europeos.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo si así lo de sea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

ACEPTAR
Aviso de cookies